martes, 1 de junio de 2010
Adiós al hogar y al blues man...
Al final no pude hacer nada por el hombre que me salvó la vida, sí, apenas hace una semana a estas horas yo estaba en mi clase de chello, feilz de la vida, a punto de ir a casa para estudiar y escuchar a lo lejos al blues man que recién había llegado a mi vida dandole alegría a la casa cuando a un pendejo hijo de su puta madre, tatuado con lagrimitas pendejas en la cara se le ocurre meterse a mi casita y arruinarlo todo, es ahi donde el blues man entra en escena, le reparte un par de patines bien colocados y comienza una historia que aún no termina. Me da coraje pues ninguno de sus amigos ni de los míos quizo hacer paro en alojarlo un par de noches, yo como judío errante ando de aquí para allá tratando de reordenar mi vida y aún no puedo ni sentarme pensar en lo que sucedió, no tiene caso siquiera. Mi vida ha dado un giro de 180 así sin avisar y me encuentro donde dije NO querer estar. Sin embargo me siento bien y he tratado de sacar la mayor cantidad de fuerzas, el principe de la colina desapareció como por arte de magia de mi vida y ahora el consejero de los lobos es la única persona en la que puedo contar y que me ha venido salvando también, lo irónico es que al final he estado sola todo el tiempo, ni el dinero ni los amigos se han parado a saludar, pero me las he arreglado para cambiar de vida en solo una semana... espero ahora no perder el semestre gracias al pendejo que vino a joder las pelotas de todo mundo...
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