martes, 4 de mayo de 2010

PC

pc o Príncipe de la Colina segunda parte, cada que ando por la calle pienso mil cosas y cuando porfin puedo estar frente a ti, pequeño monitor cómplice de mis pendejadas, todo se borra.

El domingo fue un día muy productivo, si bien me levanté tarde almenos pude ensayar con mis muchachos que además prepararon el desayuno, ellos no saben pero en el fondo y al final son lo único que tengo además de un par de amigos y la flor de satán... curiosamente ya no tengo miedo de estar sin ellos pese a que los amo. . .

Parte de mis miedos se fueron la tarde del domingo, cuando miré tus ojos nuevamente, esta vez no le vi caso detenerme a escuchar la lista de precauciones que mi jodida mentesita me dictaba (¿o mentecita? ¿Cómo diablos se escribe?), ahora sí te propiné un abrazo y en ese abrazo se fueron al carajo todos los miedos, la distancia de cortesía y demás burradas que se inventa el mundo. Fui testigo y no de jeovhá... desde porcupine tree todo me parece un incidente y el tuyo me recordó a algo que jamás viví y a su vez que cambió mi vida. Mientras te miraba empacar todo, me pareció ver trocitos de corazón en cada cosa y sé que todo mundo se equivoca, pero se me figuraba que entendía todo y que no tenía caso decir algo, esta vez no fue la impotencia la que me enmudeció, fue más bien el saber que no había nada más que decir... Una vez más extendí los brazos, según yo para dar consuelo, pero la consolada fui yo, tus brazos parecían los de un árbol que albergaba nidos de aves multicolores, sentí un calor muy puro, lo sorprendente es que no se sentía como el calor de mamá (como el calor que emana el consejero de los lobos), de papá (como el calor que despide mi amigo de los vortices oscuros), ni el calor del niño sideral (que es una sensación que quema y causa angustia), tampoco como el calor que emanan richi o rod (que es un calor honesto y sincero, ese franco calor de hermanos). Esta vez todo era diferente, de mi parte hubiera quedado una eternidad o dos prendada a ello. Luego vino la catarsis, la necesidad de conservar una identidad, el miedo a haber vivido una vida erronea, el horror de pensar que mis actos "buenos" hubieran sido guiados por el miedo y no por mi voluntad y que mis actos malos por la pereza y no por haber sido rebelde o desafiante. Me cuestioné el sentido de todo lo que yo era y me pregunté ¿Que tanto me conozco? me refugie como una niña, en la caja toraxica del príncipe de la colina y escuché su corazón latir demasiado rápido, el sonido me arrulló y me devolvió al estado de contemplación. Fue una tarde de catarsis tras catarsis, llanto y mocos al por mayor, después vi una metamorfosis surgir, vi como un príncipe se transformaba en una mezcla de antimorfeo y ángel guardían y fue así como vi llegar el crepusculo con una nueva forma de percibir la luz y la oscuridad, Alex Machacek es ahora mi único testigo. Mi lunes fue de curiosidades, creo que por primera vez en mi vida me di a mi misma la oportunidad de ser "amable" (Lease amable como alguien que se deja amar, no como alguien buen pedo aunque lo uno no se pelea con lo otro)

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