lunes, 2 de enero de 2012

Entregándome a Mar

Entregarse al mar, nunca había sido tan abstracto para mi.
De repente intentar estar sola en medio de la gente para establecer contacto con el agua y todas los elementos que ahí convergen puede llegar a parecer solo una bella fantasía. Sin embargo, cuando entiendes que todo al rededor es solo una ilusión, las voces se tornan distantes, las figuras borrosas y te encuentras entregada totalmente. Intenté mil veces formar la marca de mi vida en el agua y siempre obtuve un espiral en la arena que resaltaba con la lava hecha polvo que cubría la playa; esa hermosa ceniza me permitía pensar en formas y no en nombres.

Entonces salió un trozo de vida de entre la arena, corrí a compartirlo, como si el milagro me gritara a la cara un ¡Aquí estoy! y yo quisiera decirle al mundo: ¡Sí, aquí está! Lo puse en tus manos, intenté compartir contigo mi fascinación por lo que nos rodea, pero creo que tú estabas en otro lado, en otro mundo, tal vez hasta en otra galaxia...

Entonces, como si quisiera volver a nacer, me sumergí en las aguas para despertar un poco y regresar a casa...

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