martes, 22 de noviembre de 2011

a 5 años

Hace 5 años que me fui de casa, hace 5 años sentí en mi piel el frío de no tener el abrazo de mamá cada tarde al llegar a casa.
Pero lo cambié por la paz de no escuchar más gritos, más reclamos, más solicitudes de ser lo que no era.
finalmente estoy escuchando la misma música que hace 5 años, sintiendo la misma soledad, haciéndome a la idea de que todo irá mejor y dando pasos pequeños que parecieran el cruce de abismos. Otra vez tengo esa sensación de no importarle a nadie y llamo a las personas que en su momento sonrieron para que me acompañen, me distraigo y al final del día volvemos a la misma sensación de soledad, seguimos con ese vacío.
Hoy me estrello ante la terrible sensación de no haber aprendido esa lección. De nuevo con la necesidad de hablar pero con instrucciones de callar.
Quisiera hacer el balance de lo vivido pero no hay tanto que contar. solo que regresé al punto de partida, igual de sola, igual de triste, pero con algo de experiencia.
Mis últimas dos personas especiales se fueron por mi culpa, ambas deseaban un hogar conmigo, pero a ambas les dije adiós en un arrebato de "sensación de asfixia" un grito extraño dentro de mi pedía aire y terminó dejándome sola por completo, la primera vez podría decirse que fue más dramática que esta. Pasé un mes sola y enferma, sin poderme mover casi, en un depa donde veía a las personas pasar pero no tenía el valor de pedir ayuda, algunos amigos me visitaron, pero al final era lo mismo, extrañaba un abrazo de buenas noches, el buenos días de la mañana.
así entre la necesidad de afecto y la constante frustración de sentirme incomprendida lo encontré a él, con el vientre adolorido le abrí las puertas del hogar y le expuse mis pensamientos, entonces sentí que todo era especial... ya pasaron nueve meses, los planes quedaron inconclusos, los viajes postergados y nuestro hogar derrumbado, tengo dos perros que piden atención y a los cuales me cuesta ver, los abrazo y lloro, se confunden y corren, y no sé el significado de estas lágrimas ni a donde me han de llevar. tengo el constante autoreclamo de la música y aún así le huyo al asunto, quiero gritar tu nombre Miguel pero no tengo ya la autoridad moral para hacerlo, porque se supone que estoy bien, que no me duele, que estoy limpiándome pero no es así, aún lloro y extraño, aún vago en los laberintos de mi mente, y quisiera cambiar mi vida, y hay días que veo todo a colores y el mundo es bello, y entonces sonrío honesta y soy sincera con mi alegría, pero en mi montaña rusa de emociones los bajones son vertiginosos mientras que llegar a la cima es más bien un proceso lento y muy trabajado. Abro el libro de la vida y muchas hojas llenas de esperanza hablan de ejércitos y batallas, hablan de victorias y promesas, pero no logro comprender como en una época tan ruda, la promesa de la paz comienza con muerte de un hombre. Y lloro tratando de sacar eso enterrado en mi, pero luego miro mis manos vacías y cierro las puertas tratando de decir nuevamente adios.. . exponiéndome al vacío nuevamente, jugándome un volado con la vida sin saber si he ganado o he perdido.

1 comentario:

Lozbo dijo...

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