martes, 9 de febrero de 2010

Sábado

Pues la salud sigue mal, pero sin cantidades industriales de medicamentos, ahora son los pinches estudios. Karla regresó ¡Esta viva! y eso me hace sentir tranquila. Me pregunté por ella muchas veces y jamás me atreví a llamarle... No volver a la omisión.

El miocardio esta herido de muerte pero sigue latiendo y como dice Dave matthews "You might die trying" y así lo haré.

Mi gordito paciente (osea mi violoncello) sigue en su estuche llorando por mi abandono y yo llorando por dejarlo bajo el polvo del dolor, no me atrevo a estar frente a él, no con la vergüenza que tengo por no poder hablar mediante él.

Mi chica plateada (mi guitarra) en el hospital... mis hermanos adoptivos, uno en la sala de mi casa haciendo tarea, otro ocupandose de su vida.

Me duelen las tripas y el corazón, me duelen los ojos de tanto llorar, me duelen los huesos por no poder dormir en esta cama llena de ecos, risas y sonrisas y mis paredes llenas de nubes que cuentan la historia de los momentos felices que ansío volver a vivir.

Me duelen los labios de tanto hablarle a las paredes blancas del olvido, también me duelen por que de ellas salieron dagas este sábado que pasó, cuchillos afilados que iban dirigidos a una de las personas que más dicen quererte. Pero debajo de la sangre él aún se atrevió a sonreir y decir "aún así te quiero"

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