viernes, 2 de enero de 2009

Coma divina.

No sé de donde proviene esta falta de sentido, esta melancolíaa, quisiera hablar con el mar de los desvelos, las tormentas, de el agua mansa y la sal punzante, solo para poder saldar esa última cuenta, sólo para poder decir adiós como dios manda, será que a mi el silencio jamás me funcionó.
Respecto a la nueva historia que trazo en mis arenas que una vez fueron playas y que ahora forman dunas de desierto, que albergan las tertulias gitanas, solo puedo decir que me retuerzo ante la idea de que no puedo clavarme en aquello en lo que estoy hasta el pescuezo y sin embargo tampoco cruzo la peligrosa línea que nos hace vivir de verdad. Y es que las medias tintas a mi no me van, no me han ido nunca, pero aprendí a ser fiel a mis promesas, me costó mucho dolor aprenderlo y he de cumplir esta que es por el momento una de las más importantes que tengo en mis manos, esa consiste en no amar. ¡Que desgracia privarse del más exquisito placer! ¡La razón del más puro y fuerte dolor! Podría hacerlo, finalmente solo yo mando en mí, pero para colmo de males, el corazón esta en un coma fatal, divino, casi imposible pero completamente impasible. Esta ira mal dirigida, estos nervios, esta desesperación que invaden solo en efímeros momentos alimentan, irónicamente, el letargo emocional. Las dudas impiden la sonrisa plena, extraño la magia pero la magia solo puedo reencontrarla en mi…

1 comentario:

Francisco de la Cruz dijo...

fluye con las mareas del agua universal... de vez en cuando visitar las dunas no es una mala idea, pero tampoco lo es ahogarse en la reseca levedad.