Cae, una hoja de mi árbol cae,
junto a la manzana que preferiría ser habitada por un gusano
antes de entregarse tan verde a la tierra.
Cae, un cabello tuyo sobre mi jardín cae,
entre la hierba buena por obra y gracia de la hierba mala,
movido por el viento... y solo por él.
Caen de mis manos granitos de tiempo
se escurren entre los dedos, resbalan hasta de las uñas
dejandolas apenas con suficiente fuerza para aferrarse a su soledad.
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