Poco a poco mi piel se hará transparente,
mis pies tendrán un paso ligero.
Atravesar paredes me será más fácil de lo que hoy es atravesar ciertas barreras
Mi carne antes bañada por el mar se siente seca,
Adquiere nuevos sonidos
que se asemejan al crujido de las puertas de mi morada.
La mirada que servía de ventana a l vacío ya no ve caer de bruces a nadie.
Algunas... personas, suspirarán aliviadas...
como si hubiera sido yo la culpable de su desgracia.
Sin saber jamás que solo fuimos instrumento de un destino inevitable
Que yo misma sufro y pago el precio de haber sido feliz...
que nunca me perdonaron los muertos de mi felicidad.
Escribo mis premoniciones, me arrincono, me tiro.
Y a lo lejos llega el niño del tambor
indiferente a mi pena, ajeno a mi vida.
Y sin querer o sin pensar, toma mis ojos tristes;
Los exprime hasta hidratar con mis lágrimas mi propia piel
sonríe y me empuja a ver el mundo con otros ojos... con mis seis ojos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
¡Ahh! A mí me daría gusto escuchar esteas líneas con mis dos mil orejas, y nadar en los mares de mil fantasías con mis quinientos brazos, aunque sólo tengo diecisiete, el décimo tercero y el vigésimo sexto se me cayeron.
Publicar un comentario