martes, 10 de junio de 2008
La poderosa ley del karma
Pues bien, dicen que tarde o temprano el karma se paga, insisto la vida es muy buena conmigo, estoy reparando un karma de hace ocho años, ojo, dije: REPARANDO, no pagando, y eso es algo que agradezco. Hice daño, lo sé, hace muucho tiempo, indirectamente y sin mala intención pero lo hice. Ahora me toca escuchar, me toca tratar de alivianar, chutarme toodas esas historias que para uno es fácil escuchar pero quien las cuenta tiene el corazón hecho puré, me toca tener lista la caja de pañuelos, el tequilita y las rolitas de José Alfredo. Tratar de contar chistes, decir “trata de serenarte” aunque en el fondo sé muy bien que es IMPOSIBLE tratar de ser cuerdo, ser conciente, tener temple, que es la frase mas estúpida que puedes decirle a un hombre (o mujer) desesperad@, pero es la única que la experiencia me enseñó a decir. Pues bien, heme aquí, leyendo del otro lado de la pantalla, cacheteando, tirando el balde de agua fría a la cara y tratando de decir “reacciona” ¿Cómo nadie me dijo eso a mí? (o si por que ya era hora de quitarle las rueditas a mi bicicleta)
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