jueves, 12 de junio de 2008

A Babilonia

Un conejo llegó, dejó sus regalos a mis pies y se fue por una puerta grande, sonaba a lo lejos sumer time. . .
. . .Parte, parte, ¡Parte! Parte a Babilonia en sus dos patas gritando que solo fue una sombra, que llegarán mas puertas y más conejos, que siempre estará ahí sin estar, que siempre estaré ahí, se ha llevado mis fotos, algunos recuerdos y mis animales sagrados, el colibrí y la serpiente se han separado hoy.Transformó mi mano izquierda en un globo de sangre, se transformó en ángel y sombra. Tomó mi mirada y la convirtió en un recuerdo triste, lúgubre y cansado. ¿Eso fui? ¿Eso viste en mi? Se encargó de dibujar un árbol para mi, pero su árbol en nada se parece al mío, hubiera querido que se llevara el mío para que encontrara sombra en él, sin embargo no tuve valor, ¿Cómo le regalas lágrimas al mar? No pude hacer reclamo alguno por eternizar en mi una soledad en la que no creo pues las lágrimas corrieron mas aprisa que mis palabras, adiós hermano sepulturero, después de tantas despedidas, ahora sí te creo que es el adiós. Adiós Morett.