domingo, 19 de septiembre de 2010
Hoy fue un día de bananas en pijamas, todos nos dejamos ir al transporte público, para decir algo, para divertirnos, para vivir una realidad dentro de un sueño en lugar de solo soñar y ensoñar entre la realidad. Tras las caras desconocidas identifiqué rasgos en común, un deseo común, la necesidad de no vivir más una ilusión, de no quedarnos atrapados en el extraño y manipulado mundo de la realidad virtual, queriamos dejar de poner un emoticon triste ante algo negativo, evitar un estúpido "me gusta" con su pulgarcito hacia arriba, para poner las manos en la obra, almenos un ratito y sentirnos muy "aca" viendonos a nosotros mismos desde una perspectiva más "alla". Como fuera, eran todos como una versión tropicalizada de mis viejos amores y eso no me hacía mucho bien, ni mucho mal. Estuve a punto de detenerme en seco y recordar con nostalgia cuando, con un poco de pavor, me di cuenta de que los rostros del pasado habían quedado poco a poco borrados en el espacio de mi memoria y algunos otros transportados a sus nuevos nichos del recuerdo, unos como hermanos, aliados o amigos, todo lo que no alcanzó lugar en ese nicho, se borraba cual escultura de arena... no supe si era nostalgia o pena lo que tuve por esos rostros sin nombre, nombres sin rostro que pasaban por ahí, por el callejón sin salida del olvido en mi mente ... en mis labios solo quedaba un nombre ligado a un rostro, a unos ojos, una sonrisa, una piel ¿Blanca? y un cuerpo robusto que me hacía sangrar los labios al pronunciar... y es que dejó tatuada en mi una "V", la dejó tatuada en la memoría, no por su nombre, sino por su significado, una "V" de venganza, que lejos de traer sentimientos incómodos o rencores guardados, traia una sonrisa discreta entre mis pensamientos, un suspiro extraño con sabor a no te fuiste ...
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