Te ví ahi arriba del escenario, tan hermosa con tu trajecito de indita maría. Tan graciosa con tu vestido de mimo. Tan tierna mientras representabas el papel de chica abandonada x el amor. Y la gente te miraba con aire indiferente y yo aplaudia una y otra vez, con los ojos vidriosos al ver tu sonrisa a media función.
Salí al baño y de regreso te encontré, preparando cosas, organizandote con tus compañeros para ve tu saber que diablos y te pregunté ¿Y el director? -No hay mona, estamos solitos en todo esto, organizamos desde el acuerdo con el bar, la venta de boletos, nosotros hicimos los guiones y bla bla bla... Estamos cansados, de suerte que vino gente a vernos, de otra forma nos tocaría pagar la renta del lugar y bla, bla, bla... no pude más, te abracé y entonces podría jurar que te miré con la misma mirada que mi maestro ve a sus hijos cuando le dicen que quieren ser músico y él les advierte "No lo hagan, van a sufrir..."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario