Hace tiempo pedí un deseo...
y ayer por fin te volví a ver.
Soy feliz y a la vez triste. Ayer mis labios se quedaron con el sabor dulce amargo de una situación indefinida... y todo por que a Platón se le ocurren soluciones muy... jodidas a mi gusto.
miércoles, 6 de octubre de 2010
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